Un sacerdote católico fue condenado a tres años de prisión en suspenso tras admitir su responsabilidad en un caso de abuso sexual contra un adolescente, ocurrido durante un campamento scout en la provincia de Córdoba.
El acusado, Marcelo Ferrero, de 47 años de edad, fue juzgado en los tribunales de la ciudad santafesina de Rafaela mediante un juicio abreviado. El hecho ocurrió en enero de este año durante el campamento de cierre anual del grupo scout de la localidad de Ramona, ubicada a 150 kilómetros al oeste de la capital provincial. La víctima, oriunda de esa localidad, integraba el grupo que viajó a la localidad cordobesa de Río Ceballos, donde se produjo el ataque.
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Ferrero fue condenado por el delito de abuso sexual simple agravado por haber sido cometido por un ministro de culto. La causa fue llevada adelante por la fiscal Flavia Burella, del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Además de la pena de cumplimiento condicional, el juez Javier Bottero impuso al sacerdote una serie de restricciones: la inhabilitación perpetua para ejercer el sacerdocio, la obligación de residir en la provincia de Córdoba durante los tres años de la condena, la prohibición de ingresar a Ramona y la asistencia obligatoria a talleres sobre masculinidades.
Según detalló Cadena 3, al campamento asistieron unas 110 personas. Ferrero formaba parte del equipo de acompañantes del grupo scout al que pertenecía la víctima, una menor de edad.
Tras conocerse el fallo, el Obispado de la Diócesis de Rafaela emitió un comunicado en el que expresó su «dolor y perplejidad» por lo sucedido y aseguró haber activado el protocolo interno previsto para casos de abuso.
“Se decidió tomar contacto con los familiares de la víctima, informándoles del derecho que les asiste para realizar la correspondiente denuncia ante la Justicia”, señala el texto, firmado por el Área de Comunicación y la Comisión de Protección de Menores y Adultos Vulnerables del obispado.
Respecto al acusado, el Obispo dispuso su cese inmediato de todas las funciones pastorales, su traslado fuera de la localidad donde se desempeñaba y la prohibición de contacto con la víctima, sus familiares, menores de edad o testigos.
“El obispado queda a disposición de la Justicia en todo lo que se requiera”, concluye el comunicado, que además reafirma el compromiso institucional con la protección de menores y adultos vulnerables.
Marcelo Ferrero es oriundo de Rafaela y llevaba casi 30 años en la Iglesia. Durante su trayectoria religiosa pasó por distintas parroquias de la región santafesina, como Tacural, Ceres, San Vicente y, más recientemente, Ramona, donde había asumido como párroco el 5 de abril de 2024.
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Con Información de Clarin.-




