Chile, uno de los países con mayor flexibilidad en el mundo para permitir el voto de extranjeros, está inmerso en un encendido debate político. A cuatro meses de las elecciones que definirán al sucesor del presidente Gabriel Boric, tanto la izquierda como la derecha han activado la calculadora electoral: ¿debe limitarse este derecho?
Actualmente, los extranjeros no nacionalizados que residan en Chile por más de cinco años pueden votar en cualquier tipo de elección, sin importar si poseen visa de residencia temporal o definitiva. Una política que contrasta con la mayoría de los países de la región y del mundo.
“Chile es una anomalía. Tanto es así que personas con visa temporal que ya abandonaron el país podrían regresar y votar”, advirtió esta semana la vocera de gobierno, Camila Vallejo.
Solo Ecuador, Uruguay, Nueva Zelanda y Malawi cuentan con legislaciones similares, según el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA). En general, el sufragio extranjero suele restringirse a elecciones locales o regionales. Incluso países como México o Costa Rica lo reservan exclusivamente para sus ciudadanos.
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Un derecho instaurado en dictadura
El voto migrante en Chile está consagrado en el artículo 14 de la Constitución y fue instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973–1990) como un reconocimiento a los migrantes europeos que, al no nacionalizarse para mantener sus lazos con sus países de origen, quedaron excluidos de la participación política.
“El contexto actual es completamente distinto, con flujos migratorios mucho más intensos”, señaló a Efe Sebastián Salazar, coordinador académico del Núcleo Constitucional de la Universidad Alberto Hurtado.
Gracias a su estabilidad política y económica, Chile se ha transformado en destino para miles de migrantes latinoamericanos. Actualmente, hay cerca de 1,6 millones de extranjeros viviendo en el país, lo que equivale al 9 % de la población total; el doble que en 2017.
En las elecciones municipales y regionales de 2024, 786.470 extranjeros estuvieron habilitados para votar, siendo los peruanos (191.383) y venezolanos (174.851) los grupos más numerosos.
“Desde al menos 2015 se advertían los desafíos del fenómeno migratorio, pero no se revisó la normativa. Eso evidencia no solo una ceguera del mundo político, sino también el carácter oportunista del debate actual”, opinó María Asunción Poblete, investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES).
La calculadora electoral entra en juego
Los cuestionamientos al sufragio migrante crecieron tras el restablecimiento del voto obligatorio en 2022 y el creciente peso de los extranjeros en el padrón electoral.
Para la primera vuelta del 16 de noviembre, se estima que cerca de un millón de migrantes estarán habilitados para votar, lo que representa un 6 % del padrón total. Esto incluye a miles de venezolanos que llegaron antes de la pandemia, en parte gracias a las facilidades otorgadas por el entonces presidente Sebastián Piñera.
El tema ha generado fuertes tensiones en el Congreso, donde tanto oficialismo como oposición se acusan mutuamente de utilizar el debate con fines electorales.
En marzo, el gobierno intentó restringir el voto migrante a comicios locales, pero no prosperó. Actualmente, impulsa una propuesta para eximir a los migrantes de las multas por no votar en las presidenciales, una medida que, según expertos, podría desincentivar su participación.
“El voto extranjero hoy perjudica al oficialismo y favorece a la oposición, especialmente a sus sectores más radicales. La migración peruana y colombiana solía distribuir su apoyo de forma más transversal, pero la venezolana es más homogénea”, explicó Salazar.
Voto migrante y poder electoral
En la última encuesta Panel Ciudadano-UDD sobre intención de voto migrante, el candidato de ultraderecha José Antonio Kast lideró con un 28 %, seguido por Evelyn Matthei (19 %), representante de la derecha tradicional de Chile Vamos.
En contraste, más del 43 % de los consultados aseguró que nunca votaría por Jeannette Jara, exministra de Boric y candidata de la izquierda.
“Hoy los migrantes pueden definir una elección en Chile, especialmente los venezolanos, que tienen una fuerte cultura política. Eso no ocurre en ninguna otra parte del mundo”, afirmó Axel Callís, director de la encuestadora Tú Influyes.
En otros países, puntualizó el sociólogo, los extranjeros deben cumplir ciertos trámites para ejercer el voto. “En Chile no solo se les obliga a votar, sino que se los inscribe automáticamente en el padrón. Más que una anomalía, es una aberración”, sentenció.
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Con información de elnacional.com.-



