Francia continúa su lucha por reducir el consumo de tabaco, en un país donde fumar ha sido durante décadas parte del imaginario cultural. Un nuevo decreto de salud pública, publicado este sábado, busca dar un paso más en esa dirección con una prohibición más amplia que entrará en vigor en los próximos días.
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A partir del 1 de julio, estará prohibido fumar en todos los parques, playas, recintos deportivos, paradas de autobús y en los alrededores de escuelas y otros lugares públicos donde haya presencia de niños.
Aunque el país ya había prohibido fumar en bares, restaurantes y edificios públicos desde 2007 y 2008, el nuevo decreto apunta a lo que el gobierno llama la «desnormalización» del tabaco: quitarle al cigarrillo su carácter habitual y socialmente aceptado.
“En Francia aún existe la mentalidad de que estas son leyes que restringen la libertad”, señaló Philippe Bergerot, presidente de la Liga Francesa Contra el Cáncer, en declaraciones a AP. “No se trata de prohibir fumar por completo, sino de evitarlo en espacios donde puede perjudicar a los demás, especialmente a los jóvenes”.
A pesar de los altos impuestos —hoy un paquete cuesta más de 12 euros (unos 14 dólares)— más del 30% de los adultos franceses fuma a diario, una de las tasas más altas de Europa. Según el Ministerio de Salud, el 15% de los adolescentes de 17 años también fuma, y el comercio ilegal de cigarrillos sigue siendo un problema frecuente.
“Más de 200 personas mueren cada día en Francia por enfermedades relacionadas con el tabaco”, afirmó la ministra de Salud, Catherine Vautrin. Eso equivale a unas 75.000 muertes al año.
Las reacciones en París han sido mixtas. Natacha Uzan, una parisina, celebró la prohibición en restaurantes, pero expresó su desacuerdo con extenderla a espacios abiertos:
“En los parques ya me parece algo un poco represivo”, opinó.
Anabelle Cermell, madre de un bebé de tres meses, se mostró más favorable:
“Me parece una buena medida. Me digo a mí misma que no es ideal que mi hijo esté expuesto al humo, pero hasta ahora no había mucho que pudiera hacer. ¿Dejar de ir al parque o tomar el autobús?”, reflexionó.
La prohibición, sin embargo, no incluye a los cigarrillos electrónicos, que seguirán permitidos en esos espacios públicos. En los próximos días, el gobierno publicará una orden adicional que precisará los perímetros específicos de las zonas donde aplicará la medida.
Otros países europeos han adoptado medidas similares o más estrictas. El Reino Unido y Suecia han endurecido las restricciones al tabaco en espacios públicos, mientras que España avanza en la ampliación de su prohibición a terrazas de bares y restaurantes, un paso que Francia aún no contempla.
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Con Información de Clarin.-




