Aerolíneas Argentinas continúa con el cierre progresivo de sus oficinas comerciales en distintas ciudades del país. Tras haber bajado las persianas en El Calafate, Ushuaia y Rosario a comienzos de año, en los últimos días cerró su local en la ciudad de Santa Fe y prevé hacer lo mismo con los de Bariloche, Trelew, Salta y Comodoro Rivadavia.
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A estos cierres se sumarán próximamente las oficinas de Mar del Plata y Tucumán. De los 21 puntos de venta que la compañía estatal tenía hacia fines de 2024, solo quedarán operativos los de Mendoza y Córdoba, según publicó el diario La Nación.
La empresa —que el presidente Javier Milei busca privatizar— justifica la medida en el bajo volumen de ventas que representan estas oficinas: apenas entre el 1% y el 2% del total. La mayoría de los pasajes hoy se adquiere de manera online. En muchos casos, el personal de las sucursales será reubicado en los aeropuertos de cada localidad para seguir brindando atención al público.
La aerolínea de bandera avanza en un proceso de ajuste de gastos, en línea con el resto de las empresas estatales. En 2024, logró reportar por primera vez desde su estatización en 2008 un resultado positivo: una ganancia de $104.665,4 millones, según el informe de Ejecución Presupuestaria de la Dirección de Empresas Públicas de la Secretaría de Hacienda.
Tomando el tipo de cambio promedio del dólar mayorista en ese período ($935), el resultado equivale a unos 112 millones de dólares.
Pese a este resultado inédito, Aerolíneas aún arrastra un déficit operativo. El informe señala un rojo de $57.404,7 millones (unos US$61 millones), aunque significativamente menor al registrado en 2023, cuando la pérdida operativa fue de US$390 millones, durante el último año de gestión bajo la órbita de La Cámpora.




