Los mercados globales enfrentan su peor crisis desde la pandemia de 2020, esta vez impulsada por la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar nuevos aranceles a las importaciones.
La medida, que establece un arancel base del 10% para todos los países —incluida Argentina—, afecta en mayor medida a más de 60 naciones, con tasas que alcanzan el 34% para China y llegan hasta el 46% en el caso de Vietnam.
Este escenario dio inicio a una nueva guerra comercial. China respondió con aranceles del 34% sobre las importaciones desde Estados Unidos, desatando una ola de incertidumbre global por el temor a que la escalada derive en una recesión que golpee el empleo y la confianza de los consumidores.
Para Argentina, esta situación representa un «cisne negro» que complica los planes de estabilización económica y el regreso a los mercados internacionales, justo en un momento clave de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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Jeremías Morlandi, economista de Thesis Consulting, analizó los principales puntos del conflicto:
Aranceles
“Nunca un arancel es bien recibido por los mercados, ya que implica una traba al comercio. Sin embargo, hay que entender el contexto: Trump siempre fue claro en su objetivo de reducir el déficit comercial y fiscal de EE.UU., y está dispuesto a utilizar todas las herramientas disponibles para cumplir con su promesa electoral. Si el foco es lo fiscal —por ejemplo, reemplazar impuestos internos por aranceles—, estos nuevos gravámenes podrían haber llegado para quedarse”.
Guerra comercial
“El conflicto central es con China. EE.UU. considera que las reglas de juego están desbalanceadas, ya que China no es transparente y aplica prácticas como el dumping gracias a un tipo de cambio manipulado. Muchos se preguntan: ‘¿Por qué no aplicar los aranceles solo a China?’ El problema es el puenteo: que otro país funcione como intermediario para introducir productos chinos en EE.UU. Por eso la decisión de imponer aranceles universales. Trump no está improvisando; esta postura es coherente con su campaña y con la visión tradicional del Partido Republicano”.
Incertidumbre
“Los mercados reaccionan con fuertes bajas porque esta medida tiene un alcance global, y muchos índices ya estaban en máximos históricos. China se ve golpeada, y con ella, toda su red de socios comerciales, lo que impacta especialmente en las bolsas asiáticas. Japón, por ejemplo, suele tener una visión de largo plazo y anticipa un panorama sombrío. Una tregua de 90 días para negociar en bloque sería ideal, pero parece poco probable”.
Dólar
“El dólar pierde fuerza globalmente y los commodities retroceden ante la incertidumbre. En Argentina también hay impacto, aunque no todo es negativo. El ajuste fiscal del año pasado y el cepo cambiario colocan al país en una situación delicada pero no desesperada. Si se mantiene el control monetario y se concreta el acuerdo con el FMI, se podrá fortalecer reservas y avanzar hacia una salida ordenada del cepo. Gracias al superávit fiscal, los dólares financieros no se dispararon de forma descontrolada como en otras crisis”.
Fondo Monetario
“Argentina tiene una ventaja en la relación personal entre Milei y Trump, pero más allá de eso, nuestras cartas en lo económico son limitadas. Donde sí hay margen es en lo paraarancelario. La propuesta del arancel universal del 10% abre una pequeña oportunidad, aunque aún prima la incertidumbre. La negociación con el FMI está bien encaminada, pero no podemos depender exclusivamente de la buena sintonía entre los presidentes”.




