Dormir es mucho más que un simple descanso. Durante la noche, el organismo realiza funciones esenciales de reparación y mantenimiento, fundamentales para la salud física y mental. Sin embargo, con el paso de los años, el sueño tiende a volverse más interrumpido y menos profundo, lo que puede afectar la calidad de vida.
“El sueño es una inversión en la salud futura”, afirma el doctor Mauricio Glennie Porras, especialista en medicina interna de México. Según el médico, la falta de un descanso adecuado puede traer consecuencias a largo plazo, aumentando el riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y trastornos psicológicos.
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Factores que afectan el sueño y cómo mejorarlo
Diversos factores pueden influir en la calidad del sueño, como el envejecimiento, el uso de ciertos medicamentos, la disminución de la actividad física y la menor exposición a la luz solar. Sin embargo, adoptar algunos hábitos saludables puede marcar la diferencia.
Hábitos para un descanso reparador
Regularizar los horarios de sueño es una de las recomendaciones más importantes. La otorrinolaringóloga chilena Carolina Oliva destaca que mantener una rutina estable ayuda a sincronizar el reloj biológico y mejorar la calidad del descanso.
“Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días contribuye a regular el ritmo circadiano”, explica Oliva. Además, se aconseja evitar el uso de pantallas y el consumo de comidas pesadas antes de dormir, ya que la luz azul de los dispositivos electrónicos puede interferir con la producción de melatonina, la hormona del sueño.

También recomienda realizar actividad física durante el día y exponerse a la luz natural para reforzar el ciclo sueño-vigilia.
Las siestas pueden ser beneficiosas si se toman con moderación. “Si duran entre 20 y 30 minutos y se realizan antes de las 15:00, pueden mejorar la concentración y el rendimiento cognitivo. Pero si se extienden demasiado, pueden afectar el sueño nocturno”, advierte la especialista.
El entorno en el que se duerme también influye en la calidad del descanso. En épocas de calor, mantener la habitación fresca y usar ropa liviana puede hacer que el sueño sea más placentero.

Cuándo consultar a un especialista
No todos los problemas de sueño pueden resolverse con cambios de hábitos. Si las dificultades para dormir son persistentes y afectan la calidad de vida, es fundamental buscar ayuda médica.
“Cuando el insomnio interfiere con el bienestar diario, consultar a un especialista es clave”, señala el doctor Hugo González, médico internista y geriatra de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Dependiendo del caso, podría ser necesario acudir a:
- Un neurólogo o especialista en medicina del sueño, si los trastornos persisten.
- Un psiquiatra, si las dificultades están relacionadas con ansiedad o depresión.
- Un cardiólogo o neumólogo, si hay sospechas de apnea del sueño o trastornos respiratorios.
Señales de alerta para acudir al médico:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Despertares frecuentes durante la noche.
- Sensación de cansancio a pesar de haber dormido lo suficiente.
- Somnolencia excesiva durante el día.
- Ronquidos fuertes o pausas en la respiración al dormir.
- Sensación de pesadez o picazón en las piernas durante la noche.
El sueño es un pilar fundamental para la salud, y su importancia no debe subestimarse. Adoptar hábitos saludables y prestar atención a las señales del cuerpo puede marcar la diferencia en el bienestar diario. Como enfatiza el doctor Glennie Porras: “Priorizar el sueño no es una opción, sino un acto de cuidado personal para vivir de manera plena y saludable”.
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Con Información de TN.-




