Este lunes, Venezuela reabrió su frontera terrestre con Brasil, al igual que hizo con la de Colombia, apenas tres días después de la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo mandato presidencial, según confirmaron fuentes oficiales brasileñas.
El paso fronterizo con el estado de Roraima, bloqueado el viernes por militares venezolanos, fue habilitado como estaba previsto, señalaron fuentes de la Cancillería brasileña a EFE.
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El cierre de las principales fronteras terrestres de Venezuela coincidió con la investidura de Maduro, un acto considerado «ilegítimo» por la oposición, que denuncia que se trata del resultado de unas elecciones «fraudulentas».
Refuerzo de la seguridad en la frontera
En paralelo, el Ministerio de Justicia de Brasil ordenó este lunes extender por 90 días el despliegue de la Fuerza Nacional en la zona fronteriza con Venezuela. Según un decreto publicado en el Diario Oficial, el objetivo es respaldar a los órganos de seguridad pública y garantizar el orden en el área.
Desde julio de 2018, la Fuerza Nacional ha estado presente en Roraima para apoyar en la seguridad de territorios indígenas y la vigilancia fronteriza.
Relaciones tensas entre Brasil y Venezuela
Las relaciones entre ambos países atraviesan un momento crítico desde las elecciones presidenciales en Venezuela, celebradas en 2018. El gobierno brasileño no ha reconocido la reelección de Maduro, cuestionada por denuncias de fraude y respaldando, en cambio, al líder opositor Edmundo González Urrutia.
Tras la investidura de Maduro, Brasil expresó su «gran preocupación» por las denuncias de violaciones a los derechos humanos contra opositores y recordó que el respeto a estos derechos es esencial para la democracia. A pesar de los intentos de mediación, el Consejo Nacional Electoral venezolano no ha divulgado las actas de los comicios, una solicitud reiterada por Brasil sin éxito.
Crisis migratoria
Desde 2017, más de un millón de venezolanos han cruzado la frontera hacia Brasil buscando escapar de la crisis política y económica de su país. Según datos oficiales, la mitad de ellos permanece en territorio brasileño.
El gobierno brasileño estuvo representado en la juramentación de Maduro por su embajadora en Caracas, Glivânia Maria de Oliveira, un gesto que no pasó desapercibido en un contexto de creciente tensión diplomática.




