El ministro de Ecosocialismo, Josué Lorca, informó que el glaciar Humboldt, ubicado en el estado Mérida (Venezuela), región de los Andes tropicales, perderá la totalidad de su masa en diciembre de 2025, pese a los esfuerzos realizados para mitigar su deshielo.
«Gracias al trabajo de nuestros científicos, logramos reducir el deshielo en un 35%, lo que ha extendido la vida del glaciar por un año y seis meses. Sin embargo, su desaparición total está proyectada para finales de 2025«, expresó el ministro en su cuenta de Instagram.
Como parte de las medidas para frenar el deshielo, Lorca anunció la instalación de un manto geotextil, una técnica innovadora aplicada en glaciares polares, adaptada ahora al contexto de un glaciar tropical. También destacó que estas acciones están acompañadas de la recopilación de datos y la implementación de protocolos que contribuyen directamente a la lucha contra el cambio climático.
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Un año crítico: el fin de los glaciares en Venezuela
A pesar de estos esfuerzos, un informe presentado en noviembre de 2024 por la red de científicos Iniciativa Internacional sobre Clima y Criósfera (ICCI, por sus siglas en inglés) durante la COP29, en Bakú, Azerbaiyán, señaló que Venezuela perdió oficialmente su último glaciar este año.
«Venezuela perdió su último glaciar en 2024, uniéndose a Eslovenia como los primeros dos países en quedarse sin glaciares en tiempos modernos», afirmó el documento. Según la ICCI, el glaciar Humboldt dejó de fluir bajo su propia presión, quedando reducido a una masa estancada de aproximadamente 0,01 kilómetros cuadrados.
El informe también subrayó que los glaciares de la cordillera de los Andes tropicales han perdido el 25% de su capa de hielo, derritiéndose diez veces más rápido que el promedio mundial. «Hoy, los glaciares de los Andes tropicales son más pequeños que en cualquier momento de los últimos 11.700 años», resaltó el organismo.
La advertencia global
La ICCI alertó que, si no se toman medidas urgentes, el planeta se enfrenta a un ritmo de calentamiento que podría superar la capacidad de adaptación humana hacia finales de este siglo, marcando un punto crítico para la supervivencia en regiones vulnerables.




