La investigación por la muerte de Liam Payne avanzó con la citación a indagatoria de varias personas vinculadas al caso. Entre los imputados se encuentran el mánager del artista, Rogelio Nores, acusado de abandono de persona seguido de muerte y facilitación de estupefacientes, junto con el camarero Braian Paiz y el empleado del hotel Ezequiel Pereyra, quienes enfrentan cargos por facilitación de drogas.
Las declaraciones de los empleados del hotel CasaSur Palermo, en Palermo, Buenos Aires, permitieron reconstruir las últimas horas del exintegrante de One Direction. Esteban Reynaldo Grassi, jefe de recepción e imputado en la causa, aportó información relevante, incluyendo conversaciones que demostrarían que Payne contrató a dos mujeres para supuestos servicios sexuales.
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Grassi afirmó que el cantante tenía un comportamiento errático, solicitando alcohol y drogas de manera insistente. “Estaba más activo por la noche y llamaba constantemente a recepción para pedir bebidas y preguntar dónde conseguir cocaína”, declaró. Sobre su estadía, detalló que Payne se alojaba solo y que su mánager solo lo visitaba brevemente en contadas ocasiones.
Los chats y episodios clave
El recepcionista relató un incidente al inicio de la estadía de Payne: un empleado que le llevó un plato de frutas fue recibido con una pregunta directa sobre si tenía cocaína. Ante la negativa, el artista lo insultó, según el testimonio. Además, Grassi señaló que cuando llegaron las dos mujeres contratadas, el cantante pidió 300 dólares y alcohol, aunque posteriormente ellas le reclamaron una deuda de 5.000 dólares.
Más tarde, las mujeres mostraron conversaciones en sus teléfonos que respaldarían el acuerdo por servicios sexuales. En paralelo, los empleados reportaron que Payne había causado destrozos en su habitación, rompiendo jarrones, lámparas y botellas, y dejando el lugar en completo desorden.
El desenlace trágico
En las horas previas al fallecimiento, Payne, en evidente estado de ebriedad, se desmayó varias veces y continuó generando disturbios en su habitación. Según Grassi, los empleados no intervinieron directamente pero monitorearon la situación desde el pasillo. Finalmente, tras un ruido fuerte que alertó a los trabajadores, descubrieron que Payne había caído desde el balcón de su habitación al patio del restaurante del hotel.
La jueza Laura Bruniard imputó también a Gilda Martín, gerente de CasaSur, en relación con una llamada al 911 realizada minutos antes del desenlace fatal. El caso sigue en proceso, con múltiples imputados y detalles aún por esclarecer.
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Fotos Vía Szeta.-




