Durante una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), el canciller argentino Gerardo Werthein denunció el constante asedio del Gobierno de Nicolás Maduro contra seis opositores refugiados en la Embajada de Argentina en Venezuela.
“La situación de los seis asilados en nuestra embajada en Caracas es una seria preocupación. Estas personas, perseguidas por motivos políticos, recurrieron al derecho de asilo para proteger sus vidas e integridad”, declaró Werthein.
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El canciller detalló que las autoridades venezolanas han implementado medidas de hostigamiento, incluyendo cortes de agua y electricidad, restricciones en el ingreso de alimentos y una permanente presencia de fuerzas de seguridad alrededor de la sede diplomática. “Estas prácticas son inaceptables y violan el derecho internacional. No podemos permitir que los asilados sean sometidos a una estrategia de desgaste físico y psicológico”, enfatizó.
Werthein añadió que Argentina actuará con firmeza y unidad frente a esta situación. “Exigimos la concesión inmediata de los salvoconductos para que estas personas puedan abandonar el país de manera segura y sin restricciones”, afirmó.
Durante su intervención, Werthein pidió una acción contundente de la OEA: «¿Actuaremos o esperaremos a que ocurra una tragedia? La respuesta no admite dudas. Esta organización tiene la responsabilidad de actuar con firmeza y unidad».
La denuncia argentina cuenta con el respaldo de países como Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Ecuador.
Desde hace aproximadamente 15 días, agentes del gobierno Venezolano interrumpieron el suministro eléctrico y de agua potable a la embajada argentina, actualmente custodiada por Brasil tras la expulsión de la delegación diplomática designada por Javier Milei. La situación de los asilados, miembros del Comando Con Venezuela de la líder opositora María Corina Machado, se ha agravado considerablemente. Estas personas han sido acusadas de «traición a la patria» y otros delitos graves, y se ordenó su detención.
La madrugada del 4 de diciembre, un grupo de aproximadamente 20 agentes rodeó la residencia, que permanecía completamente a oscuras, amenazando con tomar el lugar. Los accesos continúan bloqueados para impedir cualquier intento de salida de los refugiados.
Desde que se refugiaron en la embajada, se ha solicitado reiteradamente un salvoconducto para garantizar su salida del país, pero el régimen de Maduro se ha negado, prometiendo «justicia» en su contra.




