Daniel Saroukhan nunca imaginó que el aroma de las especias árabes que impregnaban su hogar en Mérida, Venezuela, algún día conquistarían paladares en Estados Unidos. Obligado por la inseguridad y junto a su esposa, transformó la incertidumbre de la migración en una oportunidad, creando Alhambra Shawarma, un restaurante que fusiona la tradición culinaria de sus raíces con un toque venezolano.
Recientemente, el restaurante alcanzó un hito al ser reconocido como el Mejor Shawarma de Utah y estar entre los tres mejores locales de comida del Medio Oriente, según Salt Lake City Weekly.
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De Mérida a Utah: la receta del éxito
La pareja, de raíces libanesas y sirias, huyó de Venezuela en medio de amenazas y riesgos para su negocio textil. En la búsqueda de un lugar para criar a su futuro hijo, eligieron Salt Lake City. “Buscamos en internet los lugares más felices para educar una familia, y Salt Lake encabezaba la lista”, recordó Daniel.
Adaptarse no fue fácil. “Enfrentamos retos culturales, un ritmo de vida acelerado y la dificultad de equilibrar lo personal con lo profesional”, confiesó. Pero su instinto emprendedor y el deseo de rescatar la gastronomía familiar marcaron el inicio de su aventura.

Alhambra Shawarma: del hogar a un ícono gastronómico
La semilla de su negocio germinó en su cocina. Un pedido navideño de platos árabes para compañeros de trabajo en 2019 desató el entusiasmo por su sazón. “Nos dimos cuenta de que la comida tenía algo especial”, comenta Daniel. Con esfuerzo, certificaciones y un préstamo, lograron adquirir un food truck, dando vida a Alhambra Shawarma.

El menú ofrece auténticos sabores del Medio Oriente con un toque criollo. Desde kibbeh y tabule hasta su creación estrella, el Shawarma Sweet & Salty (Veneko), que combina plátano frito con proteínas. Este toque único les permitió destacar en un mercado altamente competitivo, popularizando el shawarma en Utah.
El secreto: una experiencia con corazón
Más allá de la comida, Alhambra Shawarma se distingue por su atención al cliente. “Ofrecemos sabores de nuestra tierra con un servicio cálido, hecho con amor”, afirma Daniel. Con un restaurante en Taylorsville y un food truck que recorre Utah, el éxito de la marca es fruto del trabajo en equipo y la pasión por su oficio.

Planes a futuro
Para Daniel y su esposa, el reconocimiento es solo el comienzo. Aspiran a diversificar el negocio, llevar sus productos a anaqueles y abrir nuevas sedes. “Este camino ha sido desafiante, pero la reacción de nuestros clientes nos llena de orgullo. Estamos listos para seguir creciendo”, concluye Saroukhan.
La historia de Alhambra Shawarma es una muestra de cómo la tradición, la perseverancia y el ingenio pueden cruzar fronteras y conquistar nuevos horizontes.
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Con Información lapatilla.com.-



