Fueron 20 disparos en apenas quince segundos. Así fue asesinado un comandante mayor de la Gendarmería, quien se resistió al intento de robo de su vehículo, un Toyota Etios, mientras circulaba por El Palomar, en el conurbano bonaerense.
“¡Levanta las manos! ¡Levanta las manos!”, gritó uno de los cuatro asaltantes que interceptaron el auto en el que viajaba el efectivo de la Gendarmería. Sentado en el asiento delantero, el comandante abrió fuego contra los delincuentes que lo amenazaban con sus armas.
El tiroteo, que duró menos de quince segundos, comenzó a las 18:21. Los cuatro asaltantes, que habían llegado en un Nissan March con el cual recorrían la zona en busca de víctimas, descendieron y apuntaron a los dos ocupantes del Toyota. Lo que no sabían era que ambos eran efectivos de la Gendarmería vestidos de civil, ya que estaban de franco.
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Cinco delincuentes mataron a un gendarme que resistió el robo de su vehículo. La víctima, que era comandante mayor de la fuerza,estaba junto a un sargento, quien también disparó. Ocurrió en El Palomar, provincia de Buenos Aires pic.twitter.com/BWYtX3FbEZ
— ES RE VIRAL (@esreviral) November 8, 2024
La víctima, identificada como Guillermo López, de 55 años, regresaba a su hogar tras una jornada en el área de Seguridad e Higiene del Edificio Centinela, en Retiro. Viajaba junto a un sargento que conducía el Toyota Etios y trabajaba en el comando central de la Gendarmería.
Los cuatro asaltantes, armados y con el rostro descubierto, actuaron con precisión. Dos de ellos llevaban guantes, mientras que un quinto cómplice permanecía al volante del Nissan March. Luego de balear al comandante, los delincuentes huyeron hacia Ciudadela, donde abandonaron e incendiaron el vehículo para borrar las evidencias.
El homicidio quedó registrado en una cámara de seguridad en Atahualpa al 2000. Además, el momento en el que los delincuentes incendiaron el auto fue grabado por un testigo. Hasta el momento, no hay detenidos, pero los investigadores policiales y judiciales sospechan que los autores podrían pertenecer a una banda responsable de múltiples asaltos en Morón, Ciudadela y Ramos Mejía, todos con el mismo objetivo: robar automóviles.




