El ingeniero Raymundo Boniel, un profesional venezolano que reside en Argentina, ha intentado pagar los aranceles para hacer su respectiva convalidación pero los precios cada vez aumentan más lo que se ha vuelto prácticamente impagables.
«Desde febrero, del 2021 he seguido el proceso del trámite desde sus inicios al presentar la documentación que solicita la DNGU (La Dirección Nacional de Gestión Universitaria) que, en mi caso personal, tuve que hacerlo en dos oportunidades en vista de los avatares y complicaciones que trajo la pandemia y con ello el trabajo intermitente de los entes del gobierno y ministerios», explicó a ES RE VIRAL.
Para mediados del año 2023, finalizó el proceso y se comunicó con la Universidad de Buenos Aires (UBA) la seleccionada para hacer la convalidación, «sin embargo, para mi sorpresa el arancel de ingreso necesario para poder empezar a cursar alcanzaba montos que desde esa fecha hasta la actualidad sigue creciendo y con la limitación de que sólo se podía realizar en un pago único».
Esto, evidentemente afecta a miles de profesionales de la ingeniería que se encuentran como migrantes en Argentina, no sólo venezolanos sino de otras nacionalidades.
«Simplemente, para que se hagan una idea, el arancel de pago alcanza los 2.338.370,01$, es decir, al cambio del U$D BLUE, con una T/C (Tasa de Cambio) al 1.355 $ (pesos) si lo llevamos a U$D tenemos: 1725,73 U$D».
Estos precios se registran aún y cuando la inflación en el país bajó en el último mes a 4 % y el salario mínimo de una persona es de aproximadamente 300 dólares. Cabe destacar que sin la convalidación, un ingeniero no podría ejercer su profesión.
«Evidentemente, es una suma que compromete. Pensemos por un momento en aquellos «profesionales» que no cuentan con los suficientes recursos monetarios, tienen responsabilidades paternas o simplemente no cuentan con un empleo bien remunerado», comentó Boniel.
Aunado a ello, el hecho de estar convalidado tampoco garantiza que los ingenieros consigan trabajo en su área, lo que sí sería obligatorio es estar matriculado, bien sea en la ciudad de Buenos Aires o en la provincia donde vayan a trabajar.




