En lo que va del año, se han detectado diez casos de viruela del mono (Mpox) en Argentina, según informó el Ministerio de Salud de la Nación. Aunque se han implementado medidas de vigilancia epidemiológica y control, como el rastreo de contactos y la identificación de casos sospechosos para evitar la propagación comunitaria, es crucial mantener una comunicación clara y promover la educación pública para evitar el pánico y el estigma.
“Tranquilicemos a la población. Este virus no es como el COVID-19; no se transmite de la misma manera y no nos llevará a otro confinamiento”, asegura la doctora Bárbara Broese (MN 130.018), jefa de Epidemiología del Hospital Central de San Isidro. Además, añade que este virus “ha estado circulando, tiene una transmisibilidad moderada, se autolimita en dos a cuatro semanas y, en general, se cura sin dejar secuelas”.
La doctora Broese explica que las ampollas características de la enfermedad contienen un líquido similar al pus. “Estas ampollas se secan, forman una costra, y el paciente sigue siendo contagioso hasta que la costra se cae y la piel se ve normal”, subraya, destacando que la transmisión ocurre por contacto estrecho con estas lesiones.
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Para evitar el contagio de la viruela del mono, se recomienda mantener la calma, seguir las directrices oficiales y evitar la automedicación. Aunque la vacunación contra la viruela del mono no se aplica masivamente en Argentina, las autoridades están evaluando la posibilidad de vacunar a grupos de riesgo específicos si la situación lo amerita.
Si bien no existe un tratamiento aprobado específicamente para la viruela del mono, algunos antivirales diseñados para otros poxvirus, como el tecovirimat, han mostrado efectividad en estudios y forman parte de los planes de contingencia en caso de brotes más severos.
“No apresuremos la difusión de información que pueda alarmar y generar caos en la población. Esto es muy importante”, advierte la infectóloga, quien subraya que los médicos deben estar atentos “si un paciente presenta fiebre de inicio súbito, dolor muscular, inflamación de ganglios, y al tercer día aparece una erupción en la piel con formación de ampollas”.

Aunque el virus puede transmitirse entre humanos, la transmisión es limitada y generalmente requiere contacto estrecho, como a través de fluidos corporales, lesiones en la piel o gotículas respiratorias grandes. Esto lo hace menos contagioso que otros virus, como el SARS-CoV-2 (COVID-19).
Los expertos coinciden en la necesidad de una respuesta coordinada y basada en evidencia para prevenir la propagación de la viruela del mono. También destacan la importancia de la educación y la concientización pública para reducir el estigma y la desinformación sobre la enfermedad. Es fundamental seguir las recomendaciones de los profesionales de salud y mantenerse informado a través de fuentes confiables y oficiales.




