Esta es la primera reacción de un alto funcionario ruso a las declaraciones de Biden, que en una entrevista con la televisión estadounidense ABC dijo que pensaba que su homólogo era “un asesino” y advirtió que “pagaría las consecuencias” por haber interferido supuestamente en las elecciones presidenciales celebradas en noviembre de 2020 en el país.
La declaración marcó un gran contraste con la firme negativa de su predecesor, Donald Trump, a decir algo negativo sobre el presidente ruso.
Sus palabras llegan tras la publicación de un informe de Inteligencia que señala que tanto Rusia como Irán, Cuba y Venezuela trataron de influir en el proceso electoral estadounidense. En el caso de Moscú, las autoridades habrían tratado de “socavar” la credibilidad del sistema a favor de Donald Trump denigrando al propio Biden.
Por su parte, Rusia rechazó hoy informe, alegando que no existe ninguna prueba de ello. “Este informe es incorrecto, sin fundamento y sin pruebas”, declaró a la prensa el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.
“Rusia no se entrometió en las elecciones precedentes” de 2016, que llevaron a la victoria de Donald Trump “y no se entrometió en las elecciones de 2020”, en las que ganó Joe Biden, aseguró Peskov.
Según él, este informe es un “pretexto para poner al orden del día la cuestión de las nuevas sanciones” contra Rusia.
Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos se ven constantemente salpicadas por crisis, desde Ucrania a Siria, pasando por las acusaciones de injerencia electoral, de espionaje o de ciberataques.
“Esa política daña los lazos ruso-estadounidenses, de por si en mal estado”, puntualizó, añadiendo que “esa línea no favorece a los esfuerzos ni a la manifestación de voluntad política para normalizar las relaciones”.
El Kremlin consideró a los estadounidenses como impredecibles.”Por eso tomamos en cuenta todos los escenarios posibles del comportamiento de nuestros oponentes”, apostilló.
La Nación.-


