A solo 10 días del final de su gobierno, Alberto Fernández recibió a CNN en la Quinta de Olivos y dejó las últimas definiciones de su paso por el sillón de la Casa Rosada.
“Quería terminar con la grieta y no pude. Eso es una gran frustración para mí”, reconoce. No solo no logró el acercamiento con la oposición que, además, se radicalizó hacia la derecha siguiendo una tendencia de otros países de la región y del mundo, sino que, además, las peleas expuestas públicamente con su vicepresidenta y principal dirigente del espacio político, Cristina Fernández de Kirchner, corroyeron la confianza de propios y ajenos.
“Yo no me peleé con Cristina”, dice Fernández, “el problema es que nosotros planteamos las diferencias y, tal vez, somos más vehementes que otros, pero nunca tuve un juicio adverso hacia ella (…) Tenemos miradas diferentes, las tuvimos y las tenemos, claramente. Pero eso no quiere decir que estemos peleados”. Aunque sugiere que ya no hay diálogo entre ellos, “si yo hablara con Cristina o no, no es importante”.
En una repisa de su despacho de Olivos, Fernández tiene dos fotos con Lula Da Silva, (describe CNN) a quien califica como un gran amigo. En cambio, el presidente electo de Argentina, Milei, dijo en más de una oportunidad que no tendría vínculo ni relaciones comerciales con Brasil. Lo mismo ocurrió con China, en ambos casos por ser países “comunistas”, desde su punto de vista. Durante la entrevista, el actual mandatario se refirió a este asunto: “Seguir creyendo que en el mundo existe el comunismo es algo casi ridículo”, afirmó.
Hay que decir que, tras ganar las elecciones, Milei envió una carta a Lula para invitarlo personalmente a que asista a su asunción, y también le escribió a lider de China Xi Jinping para resaltar el valor de las relaciones con la potencia asiática.
También, es de público conocimiento, la admiración y referencia del líder de La Libertad Avanza con el expresidente Donald Trump. En este sentido, Fernández se manifestó contundente: “Milei se presenta como un gran trumpista”, dice y rápidamente se diferencia. “Yo tuve una muy buena relación con el gobierno de [Joe] Biden, cuando necesitamos su ayuda la tuvimos”, explica.




