Chile cuenta ahora con un “Lloratorio público, un lugar posible para llorar y pensar”, propuesta que instaló afuera de la Casa Central de esa universidad, a un costado del monumento a Andrés Bello, en plena Alameda de Santiago.
La instalación artística es una réplica de fibra de vidrio, a escala 1:1, del pedestal del monumento al fundador y primer Rector de la U. de Chile. “La idea de este trabajo es recuperar el espacio clausurado del pedestal y abrirlo a un uso público; recuperar ese espacio cerrado y disponerlo como espacio posible y seguro para llorar en la vía pública, problematizando el pedestal al revertir su función metafórica”.
“Así, la obra abre un espacio posible en el flujo de la ciudad para los cuerpos cansados y deprimidos que requieren un respiro para llorar antes de llegar al domicilio”, remató Ramírez, quien afirmó que este proyecto se generó a partir del encuentro de temáticas que ha investigado por años.
En octubre de este año, en el Día Mundial de la Salud Mental, la consultora internacional Ipsos publicó el estudio “Monitor Global de Salud 2023″, que muestra la percepción de más de 23 mil personas en 31 países, incluido Chile, sobre los principales desafíos para la salud personal y de los sistemas de salud, incluyendo cómo los ciudadanos califican los servicios que tienen disponibles y qué piensan que debe mejorarse.
“Pero llorar es un ejercicio que muchas personas no suelen darse”, apunta el siquiatra León Cohen, en una entrevista con el Expreso Bío Bío.
¿Por qué lloramos? El experto dice que “las emociones son un complejo que tiene que ver con diferentes situaciones, y uno solo la tristeza, la salud mental tiene que ver con la tristeza más que con la felicidad”.
Con información de Infobae




