Aunque ocurrió hace varias semanas el caso Fernando «Lechuga» Pérez Algaba sigue teniendo connotación en los medios.
Desapareció un 18 de julio por la tarde. Las últimas personas que lo vieron, dos ex socios que le debían dinero, están bajo la lupa. Mientras se especula con detenciones y allanamientos, se conocieron más detalles de la autopsia.
A «Lechuga», como lo conocían, lo encontraron entre el 22 y el 23 de julio en el Arroyo del Rey de Lomas de Zamora: sus asesinos lo descuartizaron para ocultar el cuerpo y lo tiraron al Arroyo del Rey, a metros de la feria de La Salada, en Lomas de Zamora, a 50 kilómetros del último lugar en el que –declararon– lo vieron vivo.
Las fotos del cuerpo se viralizaron con la rapidez del morbo, pero para los investigadores surgió un interrogante: Además de matar, ¿Quién puede descuartizar un cuerpo para esconderlo? ¿Cuántas personas se necesitan para hacerlo? ¿Dónde pudieron hacerlo? ¿Con qué elementos? ¿Dejaron rastros?, destacó El Clarín.
Para avanzar sobre esa línea de investigación, solicitaron a los peritos del Instituto de Ciencias Forenses del Conurbano Sur que desarrollaran la información.
La autopsia determinó que «los cortes a nivel de las amputaciones de extremidad cefálica, miembros superiores y miembros inferiores, no presentaron características de vitalidad, tratándose de lesiones port mortem», como ya explicamos en su momento desde esta redacción,
Pero hay más detalles. En un informe presentado el fin de semana, confirmaron que se podrían haber usado “motosierras o amoladoras».
De acuerdo al informe que ya ha sido incorporado al expediente para ampliar el de autopsia, para desmembrar el cuerpo de Pérez Algaba habrían usado «un elemento de filo para cortar las partes blandas (por ejemplo cuchillos) y, al llegar al plano óseo, elementos dotados de filo y pesos como hachas, palas y machetes».
A Fernando Pérez Algaba lo mataron de dos disparos, uno de ellos que habría ingresado por la espalda, pero los detalles de cómo desmembraron su cuerpo aportaron a los investigadores algunos indicios más.
Primero, en una valija roja, dos chicos que jugaban a la pelota, vieron (se confirmó después) los brazos y las piernas de Pérez Algaba. Luego de traguen bajar durante varias horas en el arroyo encontraron el torso y la cabeza, al día siguiente.
Por el hecho hay una sola detenida, se trata de Nicol Chamorro (35). Llegaron a ella porque, dentro de la valija, había cuatro documentos de identidad. Todos de la familia de Nicol, quienes apuntaron a la mujer trans: dicen que se la llevó cuando la echaron de la casa compartida. Con ese elemento, lleva 15 días detenida y le negaron la excarcelación.
Mientras el hermetismo rodea la investigación, personas vinculadas al expediente hablan de «amenazas» y los testigos «tienen miedo».
Se habla de que pudieran ser más de 200 amenazas de muerte y mensajes en el teléfono de la víctima, aunque todavía no hay un sospechoso claro.
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Con información de El Clarín




