Las pericias confirmaron que el microchip que tiene implantado Cooper, el perro del comerciante descuartizado Fernando Pérez Algaba, no posee geolocalización, por lo que no sirve para establecer cuáles fueron los últimos movimientos de la víctima antes de ser asesinada.
Los investigadores del crimen determinaron que el dispositivo que posee el bulldog francés que este sábado fue entregado a la policía, no será de utilidad para los avances de la causa. “Es un chip común que se usa en Estados Unidos, que casi todos los perros de raza tienen y que almacena su historia clínica”, explicó a Télam una fuente judicial.
Además, los informantes detallaron que tras descargar la información del aparato, la mascota será entregada al hermano de la víctima, Rodolfo Pérez Algaba. Se esperan pericias clave que se realizarán a una remera y una campera secuestradas a Nicol Ámbar Chamorro, la mujer trans que fue detenida la semana pasada, donde se detectaron manchas que buscan determinar si se tratan de sangre.
En cuanto a los detalles sobre la autopsia de Fernando Pérez Algaba, que se conocieron recientemente, esta determinó que la muerte del comerciante fue producida por “mecanismo violento” y “a consecuencia final de un paro cardio-respiratorio traumático”, que fue provocado por una “hemorragia aguda secundaria a lesiones ocasionadas por paso de proyectiles”.
El documento precisó que Pérez Algaba recibió dos disparos de arma de fuego que ingresaron en la zona de la espalda. En la autopsia se reveló, además, que los restos también presentaban una herida cortante en la espalda y golpes en el rostro: todas estas lesiones fueron realizadas cuando la víctima ya había fallecido.
“Por los datos expuestos y los aportados por la instrucción, cuerpo desmembrado hallado en un arroyo, la muerte dataría de aproximadamente 5 a 7 días antes de efectuado este examen”, concluyó el análisis que se llevó a cabo en la morgue judicial de Lomas de Zamora y que fue publicado por medios locales.
Con información de TN e Infobae




