“¿Te pensás que estoy jugando? Quiero los dólares que estaban escondidos debajo del contrapiso. ¿Qué te hacés la pelotuda? Sabés de qué te estoy hablando. Rescatame los dólares o le corto un dedo”. El captor que exigía el dinero sabía que su interlocutora tenía dinero y quería cobrar el rescate para liberar a la víctima y su plan salió sin contratiempos:élysuscómplicescobraron US$73.900 y $1.832.000 como rescate de dos secuestros extorsivos.
En las últimas horas, detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza de la policía bonaerense, a cargo del comisario inspector Flavio Marino, detuvieron a seis sospechosos. Los arrestos se precipitaron ante la sospecha de que se disponían a ejecutar otro secuestro.
Dos de los detenidos trabajaban en tareas de maestranza en el Consejo de la Magistratura de la Nación, según informaron calificadas fuentes judiciales y policiales. Entre los detenidos están el delincuente que hacía las llamadas extorsivas, el encargado de la logística y el que hacía la inteligencia para los secuestros extorsivos.
Los golpes no eran al voleo. Las víctimas de la organización criminal fueron un delincuente que había protagonizado un robo en la ciudad de Buenos Aires y un familiar suyo, menor de edad.
De la investigación participó el fiscal federal de Morón Sebastián Basso; intervino el juez federal Jorge Rodríguez.
“Los delincuentes sabían que la primera víctima tenía una fuerte suma de dinero porque había protagonizado un robo donde se había hecho de un importante botín”, dijo un jefe policial que participó de la investigación.
Los detectives policiales y judiciales, en un primer momento, no sabían que la primera víctima tenía una orden de detención por un robo. Se enteraron cuando estaba liberado y terminó de declarar.
Para concretar los secuestros, la organización criminal simulaba allanamientos policiales. Anteayer, la policía bonaerense secuestró ropa similar a la que utilizan uniformados de distintas fuerzas de seguridad.
La segunda víctima fue un menor de edad, que era familiar de la primera persona secuestrada. Fue liberada después de que se pagara dos veces el rescate exigido. En una primera oportunidad se pagaron $313.000 y US$4000 dólares; en la segunda, US$29.900 y $419.000.
La investigación avanzó a partir de una serie de intervenciones telefónicas y las detenciones se precipitaron cuando en una escucha se advirtió que la banda preparaba otro secuestro.
LN.-




