CIS.- Llegaron a Argentina con mil dólares que tuvieron que invertir para su primer emprendimiento: la venta de churros en la calle. Ahí pasaron un tiempo y con la llegada del verano incluyeron helados. Pasaron los meses y estaban comenzando a recuperarse hasta que Maried Sánchez y Jean Marcos Hernández, recibieron la noticia que estaban en la espera de su primogénita.
«Cuando nos enteramos ya tenía seis meses de embarazo. No lo esperábamos pero lo recibimos con mucha alegría, así que igual nos comenzamos a preparar para el momento, a pesar de la sorpresa»; recuerda Sánchez.
«A mí me encantaban las hamburguesas que hacía mi esposa, así que un día le propuse que hiciéramos para vender y así comenzó Veneboom en Caballito. Hasta que llegó un momento en que ya no parecía un hogar con tantas cosas regadas y decidimos mudarnos a un local comercial pero en principio era sólo por delivery. Igual era como una guardería porque teníamos a la niña aquí con sus cosas», rememora Hernández.
En ese local de la calle Salta al 168 inició lo que hoy día es literalmente un boom por las suculentas hamburguesas que venden: Hay de carne y chuleta ahumada (poco se consiguen en Buenos Aires), próximamente agregaremos las de pollo», explicó Jean Marcos, quien además informó que ahora tienen atención al público como una calle del hambre al paso.
«Lo que queremos es que las personas se acerquen con su familiares o amigos y puedan deleitarse con nuestros sabores y nuestra famosa salsa de ajo, por eso ahora estamos atendiendo de martes a domingo desde las 7 de la noche hasta las 12a.m., así que este se ha convertido en un lugar de encuentro para muchos».

De la medicina a la cocina
Maried es una mujer guerrera, como la mayoría de las venezolanas. Estudió hasta el noveno semestre de medicina en la Universidad del Oriente, de ahí decidió aceptar la propuesta de matrimonio de Marcos, así que la celebración fue también la despedida porque volaron a Argentina.
«Aquí me ha pasado de todo, desde aprender a vender en la calle y bajo el fuerte sol o la lluvia hasta luchar con un embarazo, mi hija pequeña y repentinamente a mi esposo le detectaron una esclerosis, de la cual se ha recuperado, gracias a Dios», explica la mujer que tuvo que lidiar sola en un país desconocido.
Hoy día goza y disfruta del éxito del emprendimiento de su familia y con la mejor sonrisa atiende a propios y visitantes.
Una muestra más de que los venezolanos responden a las vicisitudes de la vida, superan obstáculos y que cuando se quiere, se puede.
Coordenadas: @veneboom.ar




