El Gobierno del presidente Alberto Fernández cumple tres años desde que recibió el bastón de Mauricio Macri. En tres años, la inflación ha sido en más de 100 % y recientemente la condena a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por corrupción, ha sido lo más relevante de esta administración que se mantuvo frente a una pandemia.
Las críticas de CFK han estado a la orden del día. Es la principal en decir lo que no le gusta de la gestión y ha insistido para que algunos funcionarios «que no funcionan», renuncien a sus cargos.
En cuanto a los venezolanos, dieron un beneficio a mitad del periodo para que los niños pudieran obtener sus documentos legales pero después fue retirado. Ahora no se puede ingresar con documentos vencidos, como la cédula de identidad y quitaron cualquier reconocimiento a Elisa Trotta como representante de lo que fue un «gobierno interino», encabezado por Juan Guaidó y por el contrario, recibieron credenciales y dieron pleno reconocimiento plenipotenciario a la embajadora de Venezuela en Argentina, Stella Lugo.

El entendimiento con el FMI
Además, y aunque parece haber sucedido un siglo atrás, a finales de enero de este año la Argentina y el Fondo Monetario Internacional anunciaron un entendimiento para renegociar los más de 40.000 millones de dólares de deuda con el organismo que había tomado la gestión de Mauricio Macri.
Tal como se había comprometido en una ley, el Gobierno buscó que el Congreso refrendara el programa acordado con el FMI: ese proceso desembocó en un escenario inédito, con los legisladores del oficialismo votando divididos y la oposición de Juntos por el Cambio votando a favor, luego de extensas negociaciones.
Aquella división circunstancial del Frente de Todos (FdT) en torno a la estrategia con la que negoció con el organismo y sobre las consecuencias que acarrearía la aceptación del acuerdo en la asignación del presupuesto, o los efectos que hubiera implicado un rechazo, sigue siendo sostenida por los principales dirigentes de cada sector interno.
Así como el exjefe del bloque del FdT en la Cámara baja Máximo Kirchner y muchos dirigentes del kirchnerismo siguen defendiendo el rechazo al programa, los representantes del FdT más cercanos a Alberto Fernández -como la actual ministra de Desarrollo Social Victoria Tolosa Paz, por ejemplo- continúan ponderando la aprobación.
La guerra en Ucrania y cambios en el Gabinete
Sin embargo, es notorio que el acuerdo alcanzado con el organismo que dirige la economista búlgara Kristalina Georgieva se produjo en un mundo que cambiaría su fisonomía tan solo un mes después, a partir de la invasión de Rusia a Ucrania: las economías se cerraron, subieron los precios de los alimentos y de la energía, y la Argentina vio cómo su inflación se duplicaba.
Fernández lo alertó desde el inicio y lo sigue haciendo en cada foro al que asiste, desde el Mercosur, hasta el G20, pasando por el G7: «Los misiles vuelan en el hemisferio norte y generan hambre en el sur del mundo», señaló oportunamente.
En ese sentido, las últimas estimaciones señalan que la Argentina ya perdió 5.000 millones de dólares a causa de la guerra y, aunque ha cumplido con todas las metas acordadas con el FMI, tanto el jefe de Estado como el ministro Massa siguen insistiendo en la necesidad de hacer un replanteo porque el acuerdo con el Fondo, subrayan, ya quedó viejo.
Aunque Guzmán pronosticaba una «normalización» progresiva de las variables económicas, en junio Fernández recibió la renuncia de uno de sus hombres de confianza, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y un mes más tarde -con la inflación llegando a 7.4% mensual y en medio de lo que muchos analistas definían como una corrida- la del propio titular del palacio de Hacienda.
Massa asumió en Economía concentrando varios ministerios, con críticas a las negociaciones llevadas adelante por Guzmán, y con la prioridad de corto plazo puesta en sumar dólares en las reservas del Banco Central para impedir un shock financiero; al garantizarse cierta estabilización el objetivo pasó a ser contener los precios, requisito clave para darle competitividad al FdT en las elecciones presidenciales.
Con información de Telam.-




