Aquellos días de balanza comercial activa, con Hugo Chávez y Néstor Kirchner en el poder bendiciendo los negocios estatales y privados entre Buenos Aires y Caracas, parecen estar viviendo una curiosa remake por estos días.
Munidos de un vistoso merchandising que incluye gorritas con el lema “Argentina y Venezuela, hermanadas por la producción” y las banderas de ambos países, un grupo de empresarios argentinos pasó la semana pasada por Venezuela en misión agroindustrial, con el declarado objetivo de “detectar oportunidades comerciales para productos argentinos, así como evaluar diversas posibilidades de inversión en el agro venezolano”. Seis empresas de la agroindustria especializadas en maíz, soja y girasol y dos productores interesados en realizar inversiones y transferencia tecnológica para producir en el agro venezolano conformaron el grupo, recibido en la sede diplomática argentina por el embajador Oscar Laborde y el denominado ministro del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras chavista, Wilmar Castro.
“Estamos recibiendo aquí a un grupo de empresarios argentinos que están viendo el país y las tierras, trayendo la experiencia productiva de una potencia en alimentos como es Argentina”, dijo el mismísimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, enterado de la llegada de la misión.
“Están chochos, acá no hay cepo ni otras restricciones al dólar, ya se están convirtiendo al chavismo”, bromeaban fuentes diplomáticas al tanto de las negociaciones.
Desde el Gobierno aseguran que todo será legal, interesados en alejar del todo la sombra de Claudio Uberti, aquel encargado de la “embajada paralela” en Caracas, sospechado de negocios non sanctos entre ambos países.
LaNación.-


