CIS.- El pasado 22 de noviembre, un grupo de venezolanos huyendo de la situación socioeconomómica de su país, intentó ingresar de manera irregular en una lancha a Curazao pero fueron detenidos en altamar y los trasladaron hasta el muelle de Fuik.
El 23 de diciembre iban a ser deportados pero repentinamente se canceló el vuelo y hasta ahora se desconocen las razones. Aparentemente, serían por problemas entre los Gobiernos de ambos países.
Lo cierto es que, Daviana Fergusson denuncia que su padre, David Fergusson Castejón, de 56 años de edad, está entre los detenidos, quienes según su relato, han sufrido por estar en condiciones infrahumanas, precaria, hacinados.
«Él comenzó una huelga de hambre y lo obligaron a cancelarla con amenazas de trasladarlo a una cárcel de alta peligrosidad. Los tienen con presos comunes y están corriendo muchos riesgos».
David Fergusson Castejón, desesperado por la situación que estaba viviendo en Venezuela y a pesar de no tener pasaporte, aceptó irse de manera irregular.
«Mi papá quería salir pero que no tenía pasaporte», comentó Daviana Fergusson.
Recientemente publicaron una carta a HRW y a Amnistía internacional, donde piden al gobierno de Curazao y al Reino de los Países Bajo, que los liberen bajo el régimen de presentación de manera que puedan hacer vida dentro de un país libre.
«Nuestras condiciones en esta prisión son deplorables e inhumanas. Somos 40 personas en un espacio destinado para 20 muchos de nosotros dormimos en el suelo, en colchonetas sin sábanas. Rodeados de baños con aguas estancadas y malolientes».
Denuncian además que debido al hacinamiento y falta de aseo comienzan a salirles enfermedades en la piel, los genitales y más. «Necesitamos intervención oportuna de parte de ustedes para que mejore nuestra situación carcelaria».






