Mientras avanzan los preparativos tras su fallecimiento, salió a la luz el testamento del papa Francisco, donde dejó instrucciones precisas sobre cómo desea ser velado y el lugar donde deben reposar sus restos.
Según el documento, Francisco expresó su voluntad de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, un sitio de gran valor simbólico para él. “Santuario mariano al que he acudido en oración al inicio y al final de cada Viaje Apostólico para confiar mis intenciones a la Madre Inmaculada y agradecerle sus maternales cuidados”, escribió el pontífice.
En cuanto a su tumba, fue claro: quiere que sea “en la tierra, sencilla, sin decoración particular y con la única inscripción: Francisco”.
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“Al sentir que se acerca el ocaso de mi vida terrena y con viva esperanza en la vida eterna, deseo expresar mi voluntad testamentaria solo en cuanto al lugar de mi sepultura. Mi vida y mi ministerio sacerdotal y episcopal los he confiado siempre a la Madre de Nuestro Señor, María Santísima. Por tanto, pido que mis restos mortales descansen esperando el día de la Resurrección en la Basílica Papal de Santa María la Mayor. Deseo que mi último viaje terrenal termine en este antiquísimo santuario”, dejó escrito en su testamento.
También detalló el lugar exacto donde desea ser enterrado: “Pido que mi tumba sea preparada en el nicho, en el pasillo entre la Capilla Paulina (Capilla de la Salus Populi Romani) y la Capilla Sforza de dicha Basílica Papal”.
Además, aclaró que los gastos de su sepultura serán cubiertos por una suma que él mismo dispuso y que será transferida a la Basílica. “He dado las instrucciones necesarias al arzobispo Rolandas Makrickas, Comisario Extraordinario del Capítulo de Liberia”, concluyó.
La última entrevista del papa Francisco: “Vivo estas Pascuas como puedo”
El papa Francisco concedió su última entrevista días antes de fallecer, durante una breve salida de la cárcel de Regina Coeli, en Roma, en el marco del Jueves Santo.
A pesar de su delicado estado de salud, respondió brevemente a la prensa con su característico humor. Cuando un periodista le preguntó cómo se sentía tras haber estado más de un mes internado, Bergoglio respondió con ironía: “Me siento sentado”.
También reflexionó sobre la visita a la prisión: “Cada vez que visito este lugar me pregunto, ¿por qué ellos y no yo?”. Con esas palabras, reafirmó su declaración del 26 de diciembre pasado, cuando aseguró que “una cárcel puede convertirse en una basílica”.
Finalmente, al ser consultado sobre cómo vivía estas Pascuas tras su larga internación por una neumonía bilateral, respondió con una sonrisa: “Las vivo como puedo”.



