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martes, septiembre 21, 2021

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    No es un cua­dra­do, ni un rec­tán­gu­lo, ni un trián­gu­lo. La ru­ta que des­cri­ben las es­ta­dís­ti­cas de los ro­bos de mo­to­cho­rros en Pa­ler­mo no se pa­re­ce a nin­gu­na fi­gu­ra geo­mé­tri­ca. Sus lí­mi­tes son la ave­ni­da San­ta Fe, Co­ro­nel Díaz, Hon­du­ras, Sca­la­bri­ni Or­tiz, Ni­ce­to Ve­ga y Án­gel Ca­rran­za.

    «Es la zona que con­cen­tra la ma­yor can­ti­dad de ro­bos de mo­to­cho­rros. El 59% de los ca­sos del ba­rrio se re­gis­tra­ron en­tre esas ca­lles», afir­ma Nel­son Du­ri­sot­ti, pre­si­den­te de la Aso­cia­ción Re­co­le­ta y coor­di­na­dor del Ma­pa del De­li­to de la Ciu­dad de Bue­nos Ai­res, que se rea­li­za en ba­se a las de­nun­cias de sus ve­ci­nos.

    Los nú­me­ros co­rres­pon­den al pe­rio­do com­pren­di­do en­tre el 1° de enero de 2021 y el 30 de junio pa­sa­do. En to­da la Ciu­dad, los re­por­tes de mo­to­cho­rros lle­ga­ron a 804 ca­sos.

    La Co­mu­na 1 (com­pues­ta por Re­ti­ro, San Ni­co­lás, Puer­to Ma­de­ro, San Tel­mo, Mon­se­rrat y Cons­ti­tu­ción) en­ca­be­za la lis­ta, con 92 de­nun­cias. Lo si­gue la Co­mu­na 5 (Boe­do y Al­ma­gro), con 86 ro­bos.

    En el ter­cer pues­to se ubi­ca la Co­mu­na 14, con 80 ca­sos. Y aquí va­le la acla­ra­ción: la Co­mu­na 14 se li­mi­ta al ba­rrio de Pa­ler­mo, que es el más gran­de de la Ciu­dad. Por lo que si la lis­ta se hi­cie­ra por ba­rrios (y no por co­mu­nas), Pa­ler­mo se ubi­ca en el pri­mer pues­to. Atrás vie­nen Al­ma­gro (46) y Boe­do (40). El res­to no su­pera las 20 de­nun­cias.

    Se­gún el Mi­nis­te­rio de Jus­ti­cia y Se­gu­ri­dad por­te­ño, du­ran­te 2020 el de­li­to de mo­to­cho­rros en la Co­mu­na 14 dis­mi­nu­yó un 73% res­pec­to de 2019, cuan­do no ha­bía res­tric­cio­nes por la pan­de­mia: hu­bo 227 ca­sos, con­tra 828. En el pe­rio­do enero-julio de 2021 se con­sig­na­ron 138 ro­bos ba­jo es­ta mo­da­li­dad en la Co­mu­na 14, con­tra los 680 que ocu­rrie­ron en el mis­mo lap­so de 2019.

    En to­da la Ciu­dad, se­gún las ci­fras ofi­cia­les, ca­ye­ron un 60% en 2020, con 3.734 he­chos, el nú­me­ro más ba­jo des­de la im­ple­men­ta­ción del Ma­pa del De­li­to, con­tra los 9.360 de 2019.

    En una re­co­rri­da de Cla­rín por la zona, ve­ci­nos y co­mer­cian­tes afir­ma­ron que, prác­ti­ca­men­te, la mo­da­li­dad de mo­to­cho­rro es la úni­ca que se es­cu­cha y que co­no­cen. No se tra­ta de ban­das, sino de «pa­re­jas de ro­bo»: un pi­lo­to (el que ma­ne­ja) y un «ba­ja­dor» (el acom­pa­ñan­te, que ba­ja y arre­ba­ta al­gún ob­je­to).

    Hay ca­sos de asal­tos a clien­tes que al­mor­za­ban, me­ren­da­ban o ce­na­ban en ba­res y res­tau­ran­tes. Tam­bién, de ve­ci­nos o gen­te que an­da­ba de pa­so y fue sor­pren­di­da mien­tras ca­mi­na­ba. Siem­pre de la mis­ma ma­ne­ra: el «ba­ja­dor» apa­re­ce por sor­pre­sa, arre­ba­ta el ce­lu­lar o la car­te­ra y el pi­lo­to es­tá a la par de la si­tua­ción. A ve­ces so­bre la ve­re­da y otras so­bre la ca­lle. Tam­po­co fal­tan los he­chos que tie­nen co­mo víc­ti­mas a au­to­mo­vi­lis­tas.

    Por lo ge­ne­ral, ocu­rren en un cor­te de se­má­fo­ro. El con­duc­tor o el acom­pa­ñan­te to­man sus te­lé­fo­nos, es­cri­ben un men­sa­je o ha­cen una lla­ma­da y sus te­lé­fo­nos ter­mi­nan en ma­nos del «ba­ja­dor», que en cues­tión de po­cos se­gun­dos se sube a la mo­to y el pi­lo­to ha­ce lo que me­jor sa­be: zig zag en­tre au­tos pen­dien­tes del cor­te del se­má­fo­ro.

    Aun­que se ha vis­to a mo­to­cho­rros que es­ca­pan por las ve­re­das o por la ca­lle, en sen­ti­do con­tra­rio al trán­si­to. Otra mo­da­li­dad no tan re­pe­ti­da es la de los ro­bos que in­clu­yen la ro­tu­ra de al­gún vi­drio de un au­to. Pe­ro los la­dro­nes se­rían otros: los que mar­can a sus víc­ti­mas a la sa­li­da de un ban­co del Mi­cro­cen­tro y los si­guen lue­go de que re­ti­ran sus au­tos de un es­ta­cio­na­mien­to.

    «Ha­ce ra­to que no es­cu­cha­mos co­men­ta­rios so­bre ro­bos a mano ar­ma­da», ase­gu­ra un al­ma­ce­ne­ro de la ca­lle Hon­du­ras. «Aho­ra to­do es arre­ba­to. Es lo que es­cu­cha­mos: una mo­to sube a la ve­re­da y lue­go al­guien gri­ta ‘agá­rren­lo’. Cree­mos que eli­gen a las víc­ti­mas al vo­leo. Mi­ran y se de­ci­den por la per­so­na más dis­traí­da. No es al­go de to­dos los días», acla­ra.

    «Des­de la pan­de­mia ba­ja­ron los ca­sos. An­tes era al­go de to­dos los días», ad­vier­te un em­plea­do far­ma­céu­ti­co de la ca­lle Hon­du­ras. «Los de aho­ra son opor­tu­nis­tas. Lle­gan y eli­gen a la víc­ti­ma en el mo­men­to. Pre pan­de­mia era dis­tin­to: los co­mer­cian­tes veía­mos mo­tos dan­do vuel­tas y lla­má­ba­mos a la Bri­ga­da. Otro cam­bio es el ti­po de mo­tos. Es­ta­mos vien­do mo­tos más chi­cas. De 250 ci­lin­dra­das pa­ra aba­jo», aña­de.

    «El bar de la es­qui­na (en Sal­gue­ro) ven­dió el fon­do de co­mer­cio por los ro­bos», ex­pli­ca un por­te­ro de un edi­fi­cio de Hon­du­ras. «Fue­ron un par. Se lle­va­ron la re­cau­da­ción y lle­ga­ron a ro­bar a clien­te por clien­te. De­be ha­ber si­do en 2018. Te di­ría que son los úl­ti­mos con pis­to­las que es­cu­cha­mos. Aho­ra es to­do en mo­to, arre­ba­tos. El la­drón va ca­mi­nan­do co­mo cual­quier ve­cino, a la par de sus víc­ti­mas. Y en un se­gun­do de­mues­tra cuál es su ver­da­de­ra in­ten­ción y se sube a la mo­to. Otra co­sa no ha­cen», di­ce.

    Has­ta ha­ce unos 10 años, el mun­do del ham­pa veía con ma­los ojos al la­drón de ce­lu­la­res. Has­ta que la tec­no­lo­gía li­mi­tó las mo­da­li­da­des. Las cá­ma­ras de se­gu­ri­dad de los co­mer­cios hi­cie­ron que dis­mi­nu­yan los ro­bos a lo­ca­les. Y los co­mer­cian­tes ma­ne­jan cada vez me­nos efec­ti­vo.

    Clarín.-

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